|
Aconteció que a las hijas de la tierra les nacieron hombres: arqueros, gladiadores, pelotones enfermos de pequeños carniceros. El mundo fue considerado un despojo natural, evolución orgánica del alma en las rodillas del humano. Y esas tristes bestias crecieron para convertirse en una plaga de sí mismas. Y la tierra se secó, cegada, endurecida por el sudor del sufrimiento. Y los últimos poetas se sacaban los ojos, se encadenaban los hipotálamos para desaprender los alaridos. Y el puño de los destrabajados se trababa con odio quirúrgico contra sus camaradas. Y las razas del planeta se reunían para exigirle a Lázaro que pereciera, que se salvara. Y el cielo hace tiempo se ha secado en una costra suicida. Y el ventrículo izquierdo es lupanar de reptiles enflaquecidos. Y las placentas se acuchillan rutinariamente en el mercado caníbal. Y la hormona del odio creció hasta ser célula pensante. Y devoró a su clon en el óvulo del tiempo. Y devastó toda carne sobre la faz de la tierra. Urgimos al pueblo mexicano a manifestarse en contra de esta vil masacre.
JUAN CARLOS CASTRILLÓN (TOMADO DEL LIBRO CANTOS DEL PUERTO) Atentamente: COLECTIVO "LA DECENA TRÁGICA"
|